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¿Puede el gobierno central tomarse las reservas internacionales para financiar el déficit?

Actualizado: 24 de ene de 2019

<<Danilo Albán Romero @daniloalbanr >>







El día 23 de diciembre de 2018 en el programa Hora 25 que transmite el canal de televisión Teleamazonas, surgió un debate sobre el funcionamiento de las reservas internacionales entre el actual ministro de economía Richard Martínez y el exministro de economía Carlos de la Torre. Martínez mencionó que el gobierno anterior hizo una “de las cosas más irresponsables” al “tomarse las reservas para financiar el déficit”. Ante esta afirmación, De la Torre responde que está cayendo en un “error conceptual” dado que las reservas sólo se alteran por los “flujos con el exterior” y cuando hay “una demanda importante de dinero físico”. Posteriormente Martínez responde que no está de acuerdo en decir que “el dinero prestado por el banco central al gobierno, no afecta a las reservas”, concluyendo con la frase “por supuesto que le afectan”. De la Torre no tuvo derecho a réplica después de esto.


La pregunta que me han hecho algunos colegas economistas en las semanas recientes es: ¿quién dice la verdad? Y fue por ello que me motivé a escribir este artículo. Pero antes de pasar a la explicación detallada del funcionamiento de las reservas, quiero recordar que en medio del debate De la Torre comenta que él puede demostrar sus declaraciones “con un balance muy simple”. Puede que ésta frase suene un poco a la famosa soberbia de los economistas, y que para los que no son expertos en teoría monetaria sea difícil de creer que el funcionamiento de las reservas se pueda explicar de manera tan fácil en un simple balance contable… pero es la absoluta verdad. Y preocupa que la persona que conduce la política económica actualmente, no sepa cómo funciona el balance contable de un banco central.


Empezaré mi análisis con el primer argumento de Martínez, ¿Puede el gobierno “tomarse” las reservas para financiar el déficit?, pienso que con el objetivo de facilitar al lector el entendimiento de la respuesta correcta a esta pregunta, es pertinente trabajar dicha respuesta con balances contables, que cualquiera con un mínimo de entendimiento de contabilidad podrá comprender. Para los lectores que nunca han tenido un acercamiento con la contabilidad, sólo deben comprender la regla de la partida doble, que es: Activos (Lo que poseo) = Pasivos (Lo que debo) + Patrimonio (Lo que me pertenece). Esta regla nunca se puede romper, y para comprobar que no se rompa, luego de los movimientos contables que analicemos se verificará que: Activos - Pasivos - Patrimonio = Cero.


Parto con un ejemplo de un balance simple en el que el Banco Central posee $1000 millones de dólares en las reservas internacionales (activos), de los cuales el 100% le pertenece a los bancos privados por concepto de encaje (pasivos), es decir que no existe patrimonio del Banco Central. Los depósitos de los bancos privados en el Banco Central por concepto de encaje se conocen como reservas bancarias. Dicho esto, el balance quedaría de la siguiente manera:



Con este punto de partida, la regla de la partida doble se cumple. Ahora paso a explicar los movimientos contables del balance, bajo la premisa de que el gobierno se “toma” las reservas para financiar el déficit. Primero el gobierno emite un papel de deuda conocido como “bonos estatales”, en el cual se compromete a pagar una cierta cantidad de dinero en un tiempo determinado, al tenedor de dicho papel. El gobierno le entrega ese papel al Banco Central a cambio de dinero inmediato para cubrir las necesidades fiscales. En este ejercicio, dicho bono estatal que pasa a manos del Banco Central como un activo con valor de $500 millones de dólares. Una vez que el Banco Central recibe el bono, deposita en la cuenta que el gobierno posee en el Banco Central, la cantidad de dinero en la que está valorada el bono. Este depósito es un pasivo para el Banco Central, dado que es dinero que de ser requerido por el gobierno debe ser entregado a la brevedad, dado que no le pertenece al Banco Central y que fue el acuerdo al que llegaron por el intercambio del bono. Ahora, bajo el supuesto de que el gobierno se “toma” las reservas, entonces éstas deberían disminuir en los $500 millones que el Banco Central le está prestando al gobierno, y el balance quedaría de la siguiente manera:

¿Notan algo raro? ¡No se cumple la regla de la partida doble! Lo cual es imposible. Pero si el balance no cuadra, ¿entonces qué está mal? Son claras dos verdades irrefutables, que el bono estatal que posee el Banco Central le representa un activo de $500 millones, y que los depósitos del gobierno en el Banco Central le representan un pasivo que tendrá que responder cuando su dueño se lo demande. Por ende lo que está mal es: asumir que el gobierno se toma las reservas para financiar el déficit. Un balance correcto después de los movimientos mencionados quedaría así:


Una vez que el balance está cuadrado, podemos proceder a analizar los movimientos siguientes. Con el dinero que el Banco Central le ha prestado al gobierno, éste va a ejecutar pagos a sus acreedores, que en resumen son los salarios de los servidores públicos, o los gastos en bienes y servicios que ciertas empresas proveen al estado. Supongamos que el gobierno paga por concepto de nuevas carreteras, los $500 millones que le han prestado. El gobierno ordena a su banco (El Banco Central) que los $500 millones que están depositados en su cuenta (por intercambio del bono) sean transferidos a la empresa “Caminos”, la cual tiene su cuenta bancaria en el “Banco Amarillo”. Aquí es importante recordar que todos los bancos privados tienen una cuenta en el Banco Central. Según lo mencionado, el balance del Banco Central quedaría de la siguiente manera:

¿Qué usó el gobierno para pagarle a la empresa “Caminos”? Dinero, específicamente dólares. Ante esto el lector dirá ¿pero de dónde sacó el Banco Central los dólares para prestarle al gobierno? Pues de ningún lado, porque ¡creó esos dólares! dado que todo crédito necesariamente crea dinero, y todo dinero tiene necesariamente una parte de activo y una contraparte de deuda, tal y como lo han teorizado principalmente los economistas de la escuela poskeynesiana (Kaldor, 1970) (Lavoie, 2006) (Moore, 1988), basándose por supuesto en las ideas de John Maynard Keynes. Pero, ¿no que en dolarización el Banco Central no podía emitir dinero? Incorrecto, cualquier institución que pueda otorgar crédito y captar dinero además de estar anexada al sistema bancario financiero, puede emitir dinero, sea dicha institución pública o privada. Entonces, ¿pueden los bancos comerciales privados emitir dinero? Por supuesto que sí ¡Lo hacen todo el tiempo! De hecho, la gran mayoría del dinero existente en el Ecuador y en el mundo ¡es creado por bancos privados! Lo dice el propio Banco Central de Inglaterra (McLeay, Radia, & Thomas, 2014).


Cuando los bancos privados crean dinero por medio de los créditos que otorgan, dicho dinero circula en el sistema bancario financiero al igual que cuando el gobierno le pagó a la empresa “Caminos”. Los bancos privados crean dinero a través del crédito, y luego se preocupan de ajustar sus descalces de efectivo, sea pidiendo efectivo a bancos del extranjero como en el caso del Ecuador, o al propio Banco Central como en la gran mayoría de los países. Sin embargo, en dolarización existe una pequeña diferencia entre la emisión del Banco Central y la de los bancos privados, y es lo que Keynes llamó “la preferencia por la liquidez”. A diferencia de la transacción entre “Caminos” y el gobierno, que no requirió efectivo (billetes y monedas tangibles) para llevarse a cabo, los depósitos del público que se encuentran en el sistema bancario sí requieren de uso de efectivo, para pagar por ejemplo a los no bancarizados. Esto es lo que De la Torre menciona en Hora 25 como “la demanda de dinero físico”. Supongamos que esta “preferencia por la liquidez” es de uno a diez, es decir que por diez dólares que los bancos emitan a través del crédito, el público les pedirá transformar uno de esos dólares a efectivo. Sabemos que el Banco Amarillo ha visto aumentar sus reservas en $500 millones, dinero que no pidió tener pero que una vez que está en su cuenta tiene que pensar como optimizar el uso de dichos recursos. Dada la relación uno a diez, el Banco Amarillo podrá dar créditos al público por un monto de $5000 millones de dólares. Sabemos por los ejercicios anteriores, que este movimiento contable se registraría como un aumento de $5000 millones en el activo (préstamos al público) y de la misma manera un aumento en el pasivo (depósitos a la vista) por la misma cantidad. Pero por el concepto de preferencia por la liquidez, el público va a retirar del cajero $500 millones para pagar a los no bancarizados (informales, taxis, pequeños establecimientos, etc.). El Banco Amarillo ante esta necesidad de liquidez del público, le pide al Banco Central que le entregue en efectivo los $500 millones que mantiene en su cuenta, producto de la operación entre el gobierno y “Caminos”. El Banco Central borra de la cuenta del Banco Amarillo los $500 millones (pasivos), y ahora tiene que conseguir el efectivo que este le requiere, lo cual lo hace transformando sus reservas internacionales a billetes y monedas tangibles, es decir le pide a los tenedores de sus reservas (bancos extranjeros) que le envíen el dinero que tiene depositado en ellos, en forma de efectivo. El balance del Banco Central quedaría de la siguiente forma:


Notará el lector que las reservas internacionales ya no cubren el 100% de las reservas bancarias, sin embargo es importante decir que para que todas las reservas bancarias quieran transformarse en efectivo, tendría que haber una desconfianza de la población en el sistema bancario, que los lleve a retirar todos sus depósitos. Esto se conoce como pánico financiero, y rara vez ocurre, la última fue en 1999. Aparte que si un pánico financiero se desata, lo último que nos debe preocupar es si las reservas internacionales cubren las reservas bancarias, dado que el dinero creado por la banca privada a través del crédito, y que se representa en forma de depósitos a la vista, es muchísimo mayor que las reservas bancarias, y por ende así esté cubierto el 100% en reservas internacionales, no será suficiente para respaldar todos los depósitos.


Esta herramienta de creación de dinero que tiene el Banco Central, manejada de manera prudente no pone en riesgo la dolarización como erróneamente han dicho algunos analistas. Pues mientras el Banco Central tenga capacidad de financiamiento para cubrir las necesidades de efectivo de esa emisión de dinero, no existirá perjuicio alguno a las reservas internacionales. Los bancos privados lo hacen todo el tiempo, crean dinero a través del crédito, y luego se financian con bancos del exterior para cubrir las necesidades de efectivo que dicha emisión de dinero provocó. Además recordemos que las reservas bancarias iniciales nunca se han visto “afectadas” en este ejercicio, pues partieron con un saldo de $ 1.000 millones, de los cuales más adelante el Banco Amarillo pide retirar $ 500 millones para poder cubrir sus relaciones de liquidez entre crédito y depósitos, dejando así un saldo de $ 500 millones restantes, exactamente lo que se encuentra en las reservas internacionales al final del ejercicio, entonces ¿dónde está la “afectación”? Pues o se la inventaron o desconocen de finanzas bancarias.


Algunos dirán que el problema es que ahora los bancos privados creen que tienen $ 1.000 millones en reservas, cuando en realidad sólo tienen $ 500 millones en reservas internacionales, y es punto válido, pero que se queda sin argumentos fácilmente. Tenemos que entender que el Banco Central es el que debe resolver como respaldar el dinero que emitió, así como lo hacen los bancos privados todo el tiempo, ¿o acaso debemos dejar la política monetaria en manos de los bancos privados únicamente? ¿No se supone que esa era una capacidad exclusiva del Banco Central? Pues no.

No profundizaré en la otra forma en la que las reservas internacionales se ven afectadas, pero deben saber que es por los flujos al exterior como mencionaba De la Torre. En el Ecuador, el Banco Central es el agente de pagos al exterior de toda la economía ecuatoriana, y por ende todo monto que ingresa o sale del país, pasa necesariamente por las reservas internacionales.


En conclusión, es incorrecto decir que una “de las cosas más irresponsables” es que el gobierno se “tomó” las reservas para financiar el déficit. Lo irresponsable es decirle a la ciudadanía cosas que no son ciertas, y llevar el debate económico al plano político, y no al técnico. Es correcto que las dos únicas formas de afectar las reservas son por la demanda de efectivo (por ello la importancia del dinero electrónico) y por los flujos con el exterior (es necesario controlar balanza de pagos). Si bien Martínez no explica cómo el financiamiento del Banco Central al gobierno “afecta” a las reservas internacionales, ni tampoco explica a qué se refiere exactamente con “afectar”, quiero creer que se refería a todo el análisis detallado que he elaborado en este documento. Es decir, que la forma en que este financiamiento “afecta” a las reservas, es porque aumenta (no disminuye) las reservas de la banca privada en el Banco Central y por ende incentiva a la banca a crear dinero a través del crédito, lo que produce una mayor demanda de efectivo, el cual sale de las reservas internacionales, que si bajan demasiado se deberá buscar financiamiento en el exterior para fortalecerlas. Lo cual significaría que si existen fuentes de financiamiento ni siquiera en el largo plazo habría afectación, porque lo que sucedió sencillamente es que el Banco Central se endeudó en el exterior para prestarle ese dinero al gobierno, y este se lo dio a los bancos privados, los cuales pudieron crear más dinero a través del crédito.


Finalizo con una sincera y profunda preocupación, pues no me deja tranquilo el hecho de saber que el actual ministro de economía no entiende a la perfección cómo funciona el balance contable de un Banco Central, y que públicamente cae en errores conceptuales que han sido corregidos por la academia en la segunda mitad del siglo XX, y reconocidos abiertamente por importantes bancos centrales como el de Inglaterra en 2014. Pero incluso dejando de lado el tema académico, y la desilusión de ver cómo el debate económico en el país se torna político y poco técnico, mi preocupación se mantiene al observar que la dolarización actualmente se encuentra en manos de un ministro que al parecer tiene buenas intenciones, pero está bastante desinformado.

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